6 de agosto de 2009
Los malagueños confían menos en la suerte
Al fondo del bar, sedienta de monedas, una máquina tragaperras ve pasar las horas. En todo el día, apenas cinco personas han decidido acercarse a ella probar suerte atraídas por el juego de luces y sonidos. Es testigo mudo de la crisis económica, que ha provocado que muchos malagueños dejen de confiar en el azar y reduzcan el gasto en recreativos, salas de bingo o boletos de lotería. La recaudación de estos sectores, que mueven más de 400 millones de euros al año, ha caído hasta un 30% en los últimos doce meses. Un descenso brusco que mantiene en jaque el futuro de muchas de las personas que viven de estos negocios. En el caso de la lotería, tanto el juego pasivo (Lotería Nacional) como el activo (Bonoloto, Primitiva, Quiniela, Euromillones...) han registrado un retroceso por primera vez en más de veinte años, según confirmaron fuentes de Lotería y Apuestas del Estado, que especificaron que en otras ocasiones ha habido bajadas de ventas en sorteos concretos, pero no de forma generalizada. Así, la recaudación de este año hasta mitad de junio ascendía a 110.594.301,50 euros en la provincia, un 5,56% menos que los 117.107.288 del mismo periodo de 2008. Sin embargo, el número de transacciones aumentó entre un 10% y un 13%, lo que significa que juegan más personas pero gastan menos dinero. El esquema se repite si se repasan las estadísticas de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). Así, a tenor del informe presentado ayer en rueda de prensa por el delegado territorial en Andalucía, Patricio Cárceles, y el director en Málaga , Cristóbal Martínez, el nivel de ventas en la provincia se situó en el último año en 105,1 millones de euros, un 2,79% menos que en 2007. El bolsillo, resentido Estos datos desmontan la teoría de que en tiempos de crisis los ciudadanos se aferran a la Diosa Fortuna en busca de un golpe de suerte que resuelva sus penurias. En el caso de los recreativos y el bingo, al tratarse de premios más pequeños, la caída de la recaudación es aún mayor y alcanza casi el 30% en el último año. «Las máquinas tragaperras no son un producto de primera necesidad y es uno de los primeros recortes que hacen las personas cuando el bolsillo se resiente», explica Juan José Martín, presidente de la Asociación de Empresarios del Recreativo de Málaga. El sector, que el año pasado movió unos 68 millones de euros en la provincia, verá este año cómo sus ingresos brutos se reducen a menos de cincuenta millones, lo que, además, pone en riesgo algunos de los más de 2.500 empleos que genera, entre directos e indirectos. «Estoy seguro de que a finales de año se van a dar de baja muchas máquinas, ya que, trabajen o no, generan un impuesto anual de 3.300 euros que muchos empresarios no se podrán permitir», pronostica Martín al tiempo que asegura que, aunque hasta ahora no se han producido despidos significativos, «si la cosa sigue así habrá recortes». Las seis mil máquinas recreativas que hay aproximadamente en la provincia se reparten entre establecimientos hosteleros (80%) y salones de juego (20%). En estos últimos es donde ha caído más la recaudación, según la Asociación de Empresarios del Recreativo en Málaga, que agrupa al 80% del sector. El 40% de los beneficios se destinan al pago de la tasa fiscal, que el año pasado ascendió a 27,4 millones de euros, según datos de la Delegación Provincial de Economía y Hacienda. El resto se reparte al 50% entre la empresa propietaria de la máquina y el local en el que se encuentra, señala Martín. Menos cartones En el bingo las perspectivas no son más halagüeñas. El dinero que los jugadores se gastan en cartones ha bajado de golpe más de un 20% en apenas un año. Así, mientras en los cuatro primeros meses de 2009 las salas ingresaron unos 40,3 millones de euros brutos, en el mismo periodo de 2008 esta cantidad ascendió a 51,7 millones, un 22% más. «Cuando el consumo se retrae, los clientes dejan de jugar», afirma Rafael Domínguez, presidente de la Asociación Andaluza de Empresarios de Bingo, de la que forman parte doce salas de la provincia. El número de jugadores no ha bajado, según explica Domínguez, pero sí los cartones que compra cada cliente. «Hay que tener en cuenta que este juego lleva asociados gastos en consumiciones o comida, porque nosotros vendemos tiempo de ocio. Nadie se va a hacer rico en el bingo», apunta este empresario, que advierte de que las 18 salas que existen en la provincia generan más de 500 empleos directos «y otros tantos indirectos», que pueden estar en peligro. De hecho, en el último año, como recuerda, han cerrado dos locales de este tipo, con más de 60 trabajadores en plantilla. En el caso del bingo, el 23% del total de facturación se destina al pago de la tasa fiscal. El año pasado esta cantidad se quedó en 33,6 millones, frente a los 39 de 2007, datos que reflejan la tendencia a la baja de este tipo de juegos. Sin embargo, en el sector afrontan el futuro con optimismo y apuestan por diversificar la oferta para atraer a más clientes. «Nos estamos reconvirtiendo con la incorporación de otros juegos como el bingo electrónico, con apuestas más baratas», explica Domínguez, que advierte de la competencia desleal que supone para estos negocios los juegos 'on line'. «Esas empresas, como las que se dedican a hacer concursos en televisión, no tributan, como sí hacemos nosotros, y nos parece una injusticia», señala al tiempo que reconoce que cada vez más gente apuesta por Internet «por comodidad y falta de tiempo». Fuente: diariosur.es
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